Reflexión dominical

XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

“Quién es este a quien hasta el viento y el mar obedecen?”
En este Domingo nos encontramos frente a este episodio en la vida ordinaria del Señor Jesús. Cruzando el mar con sus amigos. De noche, con fuertes vientos a puto de hundirse. Es muy humano el detalle que se menciona: “Jesús, duerme”. Los Apóstoles van y lo desiertas con un fuerte reclamo: “No te importa que nos hundamos?”. Entonces Jesús con todo su poder divino, como Creador y Dueño de todo cuanto existe, con Su Palabra, da la orden y calma aquella tempestad: “Calla, enmudece”. Y de inmediato viene una gran paz, tranquilidad.
Qué nos dice a cada uno de nosotros este pasaje. Qué enseñanza nos da el Gran Maestro de la vida?


Cada uno puede sacar sus propias conclusiones ante este actuar de Jesús. Sabiendo que Él siempre esta presente con nosotros, aunque parezca que a veces duerme.
Ante las tempestades de nuestra vida, cuando parece que nos hundimos, que ya no hay solución a nuestros problemas. Cuando nos vemos envueltos en los sufrimientos y en el dolor y ya no vemos cómo arreglar todo aquello en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro trabajo, es necesario acercarnos a Jesús y si es posible también nosotros gritarle como los Apóstoles: “No te importa que nos hundamos?” Si. Hablemos con Jesús, reclamemos su amor, su acción en nuestro favor. Acudamos a Él siempre. Él es Dios, y nada hay imposible para Él. Él mismo nos invita a acudir a Él siempre. Y en toda circunstancia. No nos defraudará. Condición indispensable es no quedarnos envueltos en nuestros problemas, no quedarnos viendo solo la tempestad que nos lleva a un gran temor. Veamos a Jesús. Acudamos a Él. Confiemos en Él.
Cada uno tendrá sus propias tempestades en la vida. Esas son necesarias para que nos arrojen a los brazos amorocísimos de Dios nuestro Padre, para que aprendamos acudir a Jesús siempre. Para sentir la Fuerza renovadora del Espíritu Santo en nuestra vida. No tengamos miedo ante ninguna tempestad que aceche nuestra vida. No tengamos miedo, Jesús siempre va en la barca de nuestra vida.
Que María nos acompañe siempre y que nos enseñe a acudir a su Hijo Jesús en todas nuestra necesidades espirituales y materiales. Para alcanzar la salud del alma y la salud del cuerpo. Y sobre todo pedir al Señor alcanzar nuestra salvación eterna. Amén.