Es el Sacramento que da fortaleza espiritual y purifica el alma.
Anima en el dolor, uniéndolo a la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo para la salvación eterna.

NOTA: Por favor, no esperen a que su enfermo este agonizando para llamar al sacerdote. Muchas veces no es posible atenderles de inmediato. De ser posible acudan a la oficina parroquial para avisar de su enfermo y el sacerdote en alguna oportunidad que tenga pueda visitarlos. Lo ideal, seria cuando el enfermo aun está consciente y puede hablar para que pueda confesarse. GRACIAS!!!
El Sacramento de la unción de los Enfermos otorga una Gracia especial a la persona que lo recibe para vivir la vida ordinaria de forma extraordinaria.
Quien lo recibe, adquiere del Espíritu Santo una Gracia sobrenatural para enfrentar la enfermedad con fortaleza.
Este Sacramento lo administra el sacerdote ungiendo con el Oleo Santo las manos y la cabeza, y orando por el enfermo.
No sólo está destinado a los enfermos graves, sino a todo aquel que padezca una situación de dolor o falta de salud.
Lo mejor para el bien espiritual del enfermo es que cuando el sacerdote lo visite, reciba el sacramento de la Confesión, el Sacramento de la Unción de los Enfermos y el Sacramento de la Eucaristía. Para ello, es muy necesario que los Agentes de Pastoral Laicos encargados de esta misión con los enfermos, los preparen con una catequesis, según las circunstancias del enfermo y de la familia, para que sean más consciente de la enorme riqueza espiritual y la fortaleza para su alma el tener una buena disposición para recibir los Sacramentos.